25 feb. 2009

A mi cariñito

¿Qué será de nosotros? ¿Cómo saldremos de todo esto? Ansío tanto estar contigo en nuestro propio hogar, solos, solos con nosotros mismos, solos con quienes amamos, solos pero con hijos... Lo deseo tanto...
Sé que esta situación no se prolongará hasta la eternidad y, aun y así, a menudo me impaciento. Pero tú me lo aguantas con resignación, y esto me basta. Tu flexibilidad hace que te quiera todavía más porque me respetas a pesar de cuanto llevas cargando a tus espaldas. Eres una buena persona.
Te quiero.

23 feb. 2009

Recordándote

Ya son quince los años vividos sin ti y, sin embargo, todavía puedo respirar el olor que desprendía el aire aquella tarde que nos vimos obligados a decirte adiós, a dejarte tras la pesada losa que oprimía mi corazón.

El andar por el pasillo central del cementerio se hacía pesado, era un arrastrarse hacia la negación de la realidad, una broma macabra, una pesadilla.


Luego,

el silencio.


La sensación de que si no escribían tu nombre en la pared recién levantada, no sería verdad. Pero lo escribieron. Y cada letra que emergía de aquella mano arañaba lo más profundo de mi alma.

Todo aquello no tenía ningún sentido. Ahora tampoco.

No pude decirte adiós, ni pedirte perdón por haberte increpado en el rellano de la escalera de mi casa cuando sólo pretendías hacerme recapacitar.

Ni disculparme por no habértelo dicho.

Nos hemos visto en la obligación de continuar construyendo nuestras vidas sin ti, no sin haber experimentado antes el deseo de rebelarnos frente al destino - misión imposible de llevar a cabo-o de intentar tirar el tiempo atrás.


¡Cuánta estupidez concentrada en cada una de las lágrimas que nos arrancó tanta impotencia!


Pero el tiempo pasa y nos obliga a resignarnos al infinito vacío de tu física ausencia, a esa pesada decisión que condujo a la despreciable parca a arrebatarnos a alguien tan querido de nuestro lado. Pero sigues en nuestras vidas, presente como el primer día.
Yo creo en tu naturaleza etérea, en tu protección y cariño. Sí, probablemente continúas a nuestro lado a pesar de tus nuevas asignaciones. Brindo por ello.

Un beso para ti, bonita.

Ha llegado por fin el día. Has logrado romper todos sus lazos afectivos con la familia que ahora él dice no tener. Ya tienes el panorama despejado para hacerte tuyo cuanto posee. Ojalá no te interese sólo eso de él. Ojalá no llegue nunca el día en que deba volver más que con lo puesto. Ojalá le cuides el resto de sus días. Ojalá puedas compensarle con mucho amor por todas las personas a las que ha pisoteado para satisfacer tus deseos, incluidos sus hijos.
Ahora, sin embargo, las cosas resultan un poco más costosas de lo que os pensabais y ello es debido a que las personas no son meros juguetes que se utilizan para jugar cuando a uno le apetece.
Debe de ser duro descubrir que es así. Ahora respondéis con silencio a vuestra impotencia y ese silencio me comporta mucha paz. Es triste, pero habéis demostrado que cuanto menos trato se tiene con vosotros, menos problemas comportáis. Es triste ver que juega a tu juego, que sólo ve lo que quiere ver. Con todo os deseo que seáis muy felices, pues siéndolo vosotros nosotros lo seremos también.
Ojalá no haya de volver nunca de allí solo y sin nada, porque la herida es tan profunda que difícilmente podrá sanar - al menos a corto plazo. Ojalá haya apostado bien, ojalá.